Cuando no te resistes, la vida te sonríe

Mis labios sonríen, mi corazón late tranquilo, mi alma está en paz.

Desde mi vuelta a Granada sólo había una cosa que quería hacer; esta tarde ha sido el momento. ¡Qué verdad es que cuando no te resistes a las cosas que te depara la vida, ésta te sonríe! No es tanto porque salga todo bien, que ni mucho menos las cosas salen como yo deseaba (a menos que mi consciente e inconsciente vaya por caminos distintos, que no sería raro). Tampoco es un mirar el lado bueno a las cosas resignados (o incluso aceptándolo). No, es mirar a la persona a la que te apetece abrazar, besar, fundir los cuerpos, ser uno y verla feliz. Se me ilumina la cara.

No haberla visto era lo único que me golpeaba. No era un querer verla por desearla, quería apoyarla en unos momentos que no han sido fáciles. Necesitaba saber cómo estaba, era algo que me mataba. ¡Tanta energía, tanta alegría, tanto amor dentro de mí y tener miedo de expresarlo! Tanto miedo a agobiar, querer respetar el espacio: mi eterno miedo.

Miro mis pies, veo donde piso, quizás se hunden, pero los veo. Levanto la vista, miro al frente, el sol brilla, mis labios sonríen: mi alma vuela.

1 comentarios:

Arwen dijo...

ola wapeton! me alegro mucho de que seas tan feliz (o al menos eso es lo que das a entender en tu post). te mereces mas que nadie un momento de felicidad que deseo que sea lo mas grande posible.

no cambies nunca y gracias por colaborar para que yo tambien encuentre mi felicidad.

muchos besos y abrazos:

ARWEN