MetaPsike: Querer que los demás mejoren aunque, a veces, a ellos les de igual

A veces me pasa que quiero compartir mis pensamientos y mi forma de ver la vida por tal de que la otra persona abra los ojos, que alguien evolucione interiormente. A veces noto como a la otra persona le dan un poco igual los consejos y opiniones que doy o le pueden parecer bien, pero no provoca ningún efecto relevante en ellas.

Por otro lado, cuando son los otros quienes, con toda su buena voluntad, hacen eso conmigo y excepto que haya cierta predisposición en el tema que estemos tratando sucede algo similar.

Todo depende de la disposición interior de uno para cambiar. Querer cambiar es básico para que el cambio se produzca. Tengo que decir, aunque sea otro tema, que aparte de querer cambiar hace falta modificar nuestro comportamiento para que algo varíe.

Este tema me ha venido a la mente porque a veces insisto mucho a personas cercanas en algunos puntos que para mí son básicos en el desarrollo de toda persona. Siempre pienso que con mi actitud les ayudo, pero a veces lo que consigo es generar un sufrimiento por hacerle ver que tiene una serie de defectos, que no siempre son sencillos de pulir y menos si no son una prioridad para esa persona.

Hay que dejar que las personas vayan a su ritmo, sobre todo si no piden ayuda.

3 comentarios:

SaLTiMBaNQui dijo...

Estoy de acuerdo contigo, y pienso que es importante lo que dices. En la vida no es cuestión de ayudar a toda costa, sino de estar ahí cuando la otra persona pide ayuda. Pienso que es importante esta diferencia, porque a veces tendemos a querer ayudar, como por inercia, por una reacción mecánica de altruismo, de solidaridad, de empatía, de cariño hacia personas a las que queremos y vemos en apuros... y nos olvidamos de lo que quiere o necesita realmente esa persona.

Veo que a menudo ciertas personas se precipitan en este sentido, y no esperan a que las otras personas les pidan ayuda; deciden por ellas, con la mejor de las intenciones, pero tal vez anulándola en parte, anulando su capacidad de llegar al mismo punto (aunque tal vez llegue más tarde, a su ritmo) o a otro distinto y no por ello menos válido, y su "derecho a pedir ayuda", lo cuál es a su vez algo que ha de aprenderse, básico en el ámbito de las habilidades sociales y esencial en las relaciones humanas.

Creo que ésa es la clave cuando nos volcamos mucho con alguien y queremos lo mejor para esa persona... "creo que puedo ayudarle"... "pero ¿me ha pedido ayuda?" Quizás para esa persona lo importante sea el proceso, no el resultado... y en tal caso, le haremos un flaco favor si nos adelantamos a pensar/actuar por ella.

Me ha alegrado leer tu post, y coincidir ;)

(:*})

ZilC dijo...

¡No hay mejor forma de completar mi post que con tu comentario!

Muchas gracias.

(:*{)

Anónimo dijo...

observar,relajarse y no juzgar...