Cine: interMission

interMission Acabo de ver Intermission. Aunque la película no me ha cautivado, merece la pena ser vista. Trata diferentes perspectivas en las relaciones: el guaperas, el cincuentón que se va con una jovencita, la abandonada, el que no se come una rosca...

Vemos diferentes miedos, actitudes escondidas bajo una u otra apariencia.

Un trocito de la sinopsis/comentario de zinema:
"Intermission presenta un trozo de vida, el momento entre la ruptura y la reunión; explora cómo nuestras vidas se entrecruzan y el poder que todos poseemos para afectar, tanto positiva como negativamente, a las personas que nos rodean."

Recuerdo que cuando vi el cartel, me destacó la forma en que está escrito el título, como si de una variable o método de Java se tratase.

Un 7 para esta película.

Ficha técnica:

La contra: "María no hace nada. María piensa."

Mauricio Wiesenthal Hoy he encontrado en La contra, otro personaje curioso, Mauricio Wiesenthal, con un planteamiento de la vida que se acerca un poco a lo que estoy empezando a sentir.

  • En la medida que uno se monta la vida para triunfar, autolimita todos los otros azares, las magias y las casualidades.
  • El maná cae cada día del cielo siempre que no lo guardes. Al que lo guarda, se le pudre. Por miedo nos cubrimos las espaldas y, al hacerlo, constreñimos el azar y limitamos el alma.
  • Me di cuenta de que la gente va empujando por la calle;[...] los otros nos estorban.
  • ¡Hay tantos seres que se sienten fracasados cada mañana porque no corresponden al arquetipo!... Ni de comportamiento, ni de belleza, ni de estatus. Pero le aseguro que hoy Cervantes no estaría en la Real Academia. A Mozart lo trataban como a un tonto. ¿A cuántas personas que nos rodean las tratamos como tontos porque no se adaptan a esta sociedad y, seguramente, valen más que nosotros?
  • ¿Qué vale la pena en la vida?
    -Tener la ambición de ser uno mismo porque, si no, vamos repitiendo lo que nos enseñaron. Hay que tener autoridad sobre uno mismo: vestirte como te gusta, ser como te gusta, vivir como te gusta. "Mauricio, tú eres un inútil", diría mi padre, pero a mí me gusta vivir fuera de esa vida que se predica tan práctica, tan rápida, tan de recetas...

Viñeta: Asignatura de religión

Asignatura de religión
¿Alguien conseguirá ver esta viñeta y reflexionar?

¿Se quedará todo en el filtro de nuestras creencias?


Viñeta extraída de El País.

Firefox: Diccionario configurable

Diccionario integrado en FireFox Cansado de no poder tener el diccionario de la Real Academia integrado en la barra de búsquedas de Mozilla Firefox me he puesto a investigar y he encontrado DictionarySearch que funciona mejor de lo que deseaba.

Es bastante configurable y compatible con muchos diccionarios y páginas que realicen búsquedas. Mi configuración es la siguiente:

  • RAE: $
    http://buscon.rae.es/draeI/SrvltGUIBusUsual?TIPO_HTML=2& LEMA=$
  • Dic Wikipedia: $
    http://es.wikipedia.org/wiki/Especial:Search?search=$&go=Ir
  • Dic EN-ES: $
    http://www.wordreference.com/es/translation.asp?tranword=$

La contra: Sólo los desertores vencen en una guerra

Hoy en La contra viene una entrevista a Pepe Beunza, un activista a en contra de la mili. Dice alguna frase interesante:

¡Hay que ser muy valiente para no emplear la violencia física!

¡Si no luchas, estás muerto! Lucho para reducir los ejércitos y promover la cultura de paz frente a la cultura de la guerra. ¡Que nadie aplauda jamás ante un bombardeo! ¡Conseguir algo matando es un fracaso humano! Luchemos: la no violencia es lo revolucionario.

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¿Qué guerras llevas a cabo durante el día?

Cuento: La identidad de Buda

Un nuevo cuento facilitado por Guillem. Este cuento trata los moldes a los que nos ceñimos, que impiden llegar a nuestra verdadera naturaleza.

- - - La identidad de Buda - - -

Durante doce años, Buda vagó por los bosques haciendo diferentes prácticas espirituales y meditando. Y al final llegó el día del regocijo supremo y, sentado debajo de un árbol, se iluminó.
Lo primero que recordó fue que tenía que volver al palacio para comunicar la buena noticia a la mujer que lo había amado, al hijo que había dejado atrás y al anciano padre que cada día esperaba que volviera. Éstas son cosas tan humanas que se llevan en el corazón, incluso en el de un Buda.
Después de doce años, Buda regresó. Su padre estaba enojado, como cualquier padre lo estaría. No pudo ver quién era Buda ni pudo ver aquello en lo que Buda se había convertido. No pudo ver su espíritu, que era tan patente y claro. El mundo entero se daba cuenta, pero su padre no podía verlo. Su padre lo recordaba con su identidad de príncipe, pero esa identidad ya no estaba ahí. Buda había renunciado a ella.
De hecho, Buda dejó el palacio precisamente para conocerse a sí mismo tal y como era. No quería distraerse con lo que otros esperaban de él.
Pero su padre lo miraba ahora a la cara con lo ojos de hacía doce años.

- Soy tu padre –le dijo-, y aunque me hayas hecho mucho daño, aunque me hayas herido profundamente, te quiero. Soy un anciano y estos doce años han sido una tortura. Tú eres mi único hijo, y he intentado seguir vivo hasta que regresaras. Ahora, estás aquí. ¡Toma, hazte cargo del palacio, sé el rey! Aunque a ti no te interese, déjame descansar. Ya es hora de que yo descanse. Has cometido un pecado contra mí, casi me has asesinado, pero te perdono y te abro las puertas.

- Padre, date cuenta de con quién estás hablando –contestó Buda-. El hombre que dejó el palacio ya no está aquí. Murió hace mucho tiempo. Yo soy otra persona. ¡Mírame!

- ¿Quieres engañarme? –dijo su padre, todavía más enojado-. ¿Crees que no te conozco? ¡Te conozco mejor de lo que nadie te puede conocer! Soy tu padre, te he traído al mundo; en tu sangre circula mi sangre, ¿cómo no voy a conocerte?

- Aun así, padre –respondió Buda-. Por favor, comprende. He estado en tu cuerpo, pero eso no significa que me conozcas. De hecho, hace doce años ni siquiera yo sabía quién era. ¡Ahora, lo sé! Mírame a los ojos. Por favor, olvida el pasado, sitúate aquí y ahora.

- Te he esperado durante todos estos años –le dijo su padre-, y hoy me dices que no eres el que fuiste, que no eres mi hijo, que te has iluminado... Respóndeme entonces tan sólo a una última cosa: sea lo que sea que hayas aprendido, ¿no hubiera sido posible aprenderlo aquí, en el palacio, a mi lado, entre tu gente? ¿Sólo se encuentra la verdad en el bosque y lejos de nosotros?

- La verdad está tanto aquí como allí –dijo Buda-. Pero hubiera sido muy difícil para mí conocerla, porque me encontraba perdido en la identidad de príncipe, de hijo, de marido, de padre, de ejemplo. No fue el pasado lo que abandoné, ni a ti, ni a los demás, sólo me alejé de la prisión que era para mí mi propia identidad.

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¿Qué identidades te aprisionan?

¿Quieres afrontarlas?

Episodios de agresividad

Ayer estaba disfrutando de una deliciosa comida cuando unas manos golpearon la pared. Golpes que estaban llenos de agresividad, odio y rabia. Golpes que venían de la casa de al lado. Golpes que me parecieron totalmente desproporcionados para ser las 5 de la tarde.

Llamé a casa de los vecinos, pues soy partidario de hablar las cosas más que dejar que se calienten. El individuo, un chico de mi edad, salió cargado de odio con demasiadas ganas de agredir y sacar esa agresividad mediante el empleo de fuerza bruta.

A pesar de pensar que no tiene razón, pues era un sábado por la tarde y la música no estaba fuerte, puedo entender que le molestáramos. Es ese hecho lo que genera un malestar en mi interior. Sin embargo mi razón me dice que no estoy dispuesto a estar en un piso y sentirme más limitado que en el colegio mayor. Y no hablo ya de pegarme fiestas por las noches que puedan molestar, con la música a todo volumen y la gente gritando.

Lamento que los que construyeran la casa sean tan tacaños que no invirtieran más en crear paredes un poco más anchas, que aislasen un poco más los sonidos.

Pienso que es una persona demasiado susceptible y bastante dictadora. No sé cual es la forma de actuar más correcta, tanto para mi, como para él.

Abandono de la política

Desde hace mucho tiempo, unos 8 años, me interesa la política. Había, incluso, pensado que podría ser mi trabajo, sin embargo, de un tiempo a esta parte, cada vez me motiva menos.

Lo que en realidad detesto no es la política, sino la forma en la que se lleva a cabo. Todo el mundo parece querer lo mejor para su país, para su gente, pero en realidad se olvidan de los que piensan diferente a ellos.

Me da la sensación que viven en una batalla constante. Como no es correcto agredirse físicamente no paran de agredirse verbalmente..., están siempre con juegos de palabras para pegar y poder escurrirse. Es como si fueran militares que están en plena Guerra Fría.

Algo que también me cansa mucho es estar juzgando las actitudes o lo que dicen los políticos. Todo es un teatro para conseguir lo que desean: los votos, el poder.

Resumiendo:

Ya no me interesan los temas políticos

El grupo de yoga

¿Has estado enamorado alguna vez de una persona?

¿Y de un grupo?
Eso es lo que siento hacia el grupo de yoga. Fuá, ayer pude compaginar dos partes muy importantes de mi vida en Granada: la persona amada y el grupo de yoga..., y ¡fuá! Creo que no tengo palabras para describir mi estado durante la comida... Mi corazón sonreía, creo que más que sonreír irradiaba luz y lo mejor es que no destacaba... ¡brillábamos tanto todos!

Ahora mismo, mientras escribo estas líneas, siento una alegría tremenda por haber conocido a cada uno de los miembros del grupo de yoga.

Vuelta a mi espacio, mi tiempo, mis sentimientos

Estas navidades han sido un tanto raras en general. Noté energía muy negativa alrededor del día 26 de diciembre. Supongo que se juntaron muchas cosas: falta de algunas personas que suelen venir a pasar la Navidad a casa, amigos con un entorno enrarecido, gente importante para mi que no lo estaba pasando bien, el maremoto...

Curiosa sensación volver a Granada. Siento que he recuperado mi espacio, mi tiempo, mis sentimientos...

Supongo que es algo muy importante para mi: necesito mi espacio, que a la vez, es mi tiempo.

Me encanta poder recibir con los brazos abiertos los regalos que me da la vida... ¡Y aprovecharlos!